Como aquel que dice, hace dos días entrarón los móviles en nuestras vidas. Todos, al menos los que nacieron antes de los 90, somos conscientes y hemos vivido la gran revolución de las telecomunicaciones en telefonía móvil.
Vemos cómo ha influido, influye y por supuesto influirá en nuestras vidas hasta tal punto que me ha sorprendido unos estudios realizados en Inglaterra, España y Australia. Se trata de la dependencia que llega a tener las personas por los móviles y los problemas que se puede llegar a tener por dicha dependencia. Parece ser que el uso de las nuevas tecnologías ha provocado el nacimiento de una nueva patología del siglo XXI: La nomofobia.
La nomofobia es el miedo irracional a no llevar el teléfono móvil encima. Nomo es por No mobile (no celular, en inglés), y fobia, por la angustia que provoca. Hay quien dice que le sorprende este neologismo.
Comenzó a usarse después de un estudio llevado a cabo por la Oficina de Correos del Reino Unido que encargó YouGov, una organización inglesa, para ver la ansiedad que sufren los usuarios de teléfonos móviles. Para vuestra curiosidad, aquí tenéis varios actos que pueden delatar a una persona nomofóbica:
- Si se lo olvida en casa vuelve a buscarlo. Siente autentico miedo irracional a dejárselo o salir a la calle sin él.
- Si se queda sin batería es capaz de comprar un cargador nuevo para enchufar el teléfono en cualquier sitio.
- No suele entrar en locales o lugares en los que no hay cobertura y en caso de tener que hacerlo, busca el punto de cobertura de todo el lugar o está continuamente entrando y saliendo.
- Nunca apaga el móvil e incluso si va al cine lo pone en vibración y lo observa continuamente.
- Necesita estar “localizable” las 24 horas del día.
En España los psicólogos del grupo USP Hospitales, que llevaron adelante un estudio entre 2.163 personas, revelaron que el 53% de los usuarios sufre esta fobia, cuyos síntomas evidentes son ansiedad, inestabilidad, agresividad y dificultad para concentrarse.La manía impacta con mayor fuerza en los varones. Entre las mujeres, un 48% experimenta ansiedad cuando les queda poca batería o no hay rango de cobertura, mientras que este sentimiento se da en el 58% de los hombres encuestados.
Los más vulnerables son los portadores de smartphone, ya que estos equipos ofrecen muchas prestaciones, por lo que el fanatismo aumenta. Según el psicólogo Ildefonso Muñoz, coautor del trabajo, “los jóvenes son el grupo más afectado, ya que su actual patrón de sociabilidad y relación ha cambiado desde hace una década atrás . Mensajes de móviles y chat predominan en su forma de interactuar y, por lo tanto, sin computadora ni celular, su apagón comunicativo es casi total”.
Esto se complementa con un estudio de la Universidad de Deakin, en Australia, que reveló que algunos usuarios se sienten desplazados si tienen el modelo “equivocado”. Para el doctor Paul Harrison, líder del grupo, se debe a que los teléfonos se asumen como un modo esencial de operar en el mundo moderno. “Si queréis una vida social, tenéis que manteneros conectado. No es un juguete”, afirma Harrison.
Después de esto sólo me queda preguntar: ¿os consideráis nomofóbicos?
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